El Yacimiento |Sector 10

Pozos funerarios

Los enterramientos de la dinastía XVII, ca. 1600 a. C., consisten en su mayoría en un pozo funerario de entre cinco y siete metros de profundidad, que acaba en una cámara sepulcral, alineada en vertical con una pequeña capilla de ofrendas construida con adobes en superficie, junto a la boca del pozo. Si bien la estructura es sencilla, los equipamientos funerarios son de cierto lujo y variados, incluyendo ataúdes pintados rectangulares o antropomorfos tipo rishi, espejos, cuchillas y pinzas de bronce, peines de madera, vasos de calcita con ungüentos, muebles e instrumentos musicales, telas de lino, etc.

Los individuos con los que nos hemos ido encontrando en el proceso de excavación del “Sector 10”, el príncipe Ahmose-Sapair, el príncipe Intefmose, el portavoz de Nekhen Ahhotep, el enigmático Neb, todos ellos nos ofrecen información personalizada, pequeñas pinceladas sobre su vida y sobre su muerte en la antigua Tebas en torno al año 1600 a. C. Y si cada uno por separado arroja un destello de luz único (de forma similar a cómo las composiciones literarias de ficción, como Sinuhé o el Príncipe Predestinado, pueden servir de fuente indirecta de la Historia), el estudio interdisciplinar de la documentación en su conjunto, de sus inscripciones, de sus equipamientos funerarios, de la forma en que fueron momificados, de sus restos óseos y del contexto físico donde fueron hallados, tiene el potencial de iluminar momentos y aspectos de la sociedad del antiguo Egipto poco conocidos, y poder así llevar a cabo una aportación relevante en el campo científico de la egiptología.

Enterramientos del Reino Medio

En la campaña de excavación de 2020 se halló cerámica del Reino Antiguo, ca. 2300 a. C., parte de un “Meidum bowl”. Sin embargo, los enterramientos más antiguos hallados hasta el momento datan de la dinastía XI/XII, entorno al año 2000 a. C. Son enterramientos de enorme interés debido al reducido número que de esta época se han hallado en la necrópolis de la antigua Tebas. Algunos de ellos son enterramientos sencillos, en los que el ataúd se ha colocado sobre la roca del suelo sin apenas protección y con un reducido equipamiento funerario. Otros, sin embargo, consisten en hipogeos de grandes dimensiones y plantas complejas, la mayoría abandonados sin terminar y sin llegar a ocuparse como consecuencia del traslado de la capital de Tebas a Lisht, en el Egipto Medio.

En torno al año 2000 a. C. la antigua ciudad de Tebas pasó de ser la capital de una provincia del sur a ser la capital de todo el Alto y Bajo Egipto. El nuevo estatus de la ciudad provocó que los recursos se centralizaran aquí y que los altos dignatarios de la administración central se construyeran suntuosas tumbas. En ese mismo momento, el dios local Amón se convirtió una divinidad de carácter nacional y ligada a la monarquía, lo que tuvo como consecuencia que el templo de Karnak fuera ampliado. También entonces se pusieron en marcha procesiones que conectaban el templo de Karnak en la orilla este con el santuario principal de la orilla oeste, el speos de la diosa Hathor en Deir el-Bahari.