El Yacimiento |La Tumba de Djehuty

Historia de la tumba de Djehuty

Las primeras prospecciones y excavaciones realizadas en la zona, nada científicas, y los primeros informes escritos sobre ellas, nada sistemáticos, datan de comienzos del siglo XIX, e incluyen nombres de coleccionistas ilustres como d’Athanasi, Passalacqua o Rhind. En 1829, la expedición epigráfica franco-toscana, liderada por Jean-François Champollion e Ippolito Rosellini, se detuvo en la colina para visitar los monumentos entonces visibles y copiar algunas de las inscripciones que sirvieran para identificar a sus propietarios y llevar a cabo una datación aproximada. Quince años después seguía sus pasos el epigrafista prusiano K. Richard Lepsius. A mediados del siglo XIX, el Servicio de Antigüedades de Egipto, dirigido por el francés Auguste Mariette y con la asistencia de Luigi Vassalli, llevó a cabo las primeras excavaciones oficiales, que produjeron los primeros descubrimientos deslumbrantes, como los ataúdes del rey Kamose y de la reina Ahhotep (finales de la dinastía XVII, ca. 1600 a. C.), pero por desgracia sin el menor método y rigor científico, dejando sin documentar gran parte de la información arqueológica. La documentación irregular de las excavaciones apresuradas y con poco criterio siguió haciéndose patente en la campaña financiada por el Marqués de Northampton y dirigida por los entonces jóvenes egiptólogos Percy E. Newberry y Wilhelm Spiegelberg, cuya publicación en 1908, Report on some Excavations in the Theban Necropolis during the Winter 1898-9, es muy irregular y deja grandes lagunas de información a la luz de sus propios cuadernos de campo, hoy conservados en el Griffith Institute de la Universidad de Oxford.

Detalle de una escena de banquete a la entrada de la tumba de Djehuty.

Detalle de una escena de banquete a la entrada de la tumba de Djehuty.

En el periodo entre guerras se retomaron los trabajos epigráficos y las inscripciones y escenas que decoraban las paredes interiores de varias capillas funerarias, como la TT 24 de Montuherkhepeshef, o la TT 155 del heraldo real Intef, fueron cuidadosamente dibujadas y publicadas por Norman y Nina de Garis Davies para el Museo Metropolitan de Nueva York, y años después por el sueco Torgny Säve-Söderbergh. Siguiendo la tradición epigráfica, que en los yacimientos de la antigua Tebas tiene todavía hoy mayor peso que la arqueológica, las distintas misiones fueron investigando y documentando las tumbas-capilla de una en una, como estructuras arquitectónicas independientes y aisladas de su entorno y prestando especial atención a la decoración de las paredes interiores. Así, el University Museum de Pennsylvania llevó a cabo una discreta misión en el extremo sur de la colina entre 1967 y 1974, centrándose  en las tumbas de época ramésida TT 35, 157 y 283. El interés por las tumbas ramésidas del sur de Dra Abu el-Naga fue retomado cuatro años más tarde por el filólogo e historiador de las religiones Jan Assmann, de la Universidad de Heidelberg, y a finales de los ochenta por la universidad nipona de Waseda, que realizó tan sólo dos campañas en la tumba TT 333. Desde 1991 la misión arqueológica australiana de la universidad de Macquaire, dirigida por el profesor Boyo Ockinga, ha estado documentando y restaurando sucesivamente las tumbas ramésidas TT 148, 233 y 147; y desde el año 2003 el equipo de Marilina Betrò, profesora de la universidad de Pisa, trabaja en la tumba ramésida TT 14, habiendo publicado ya la monografía Seven Seasons at Dra Abu el-Naga. The Tomb of Huy (TT 14): Preliminary Results (2009).

Desde 1991, un equipo del Instituto Arqueológico Alemán, dirigido por el egiptólogo y arqueólogo Daniel Polz, lleva a cabo excavaciones en una amplia zona de la parte central de Dra Abu el-Naga, documentando en distintas áreas enterramientos datados desde la dinastía XI (ca. 2000 a. C.), al pie de la colina, hasta un monasterio copto ubicado en la cima. Es la primera misión arqueológica que pretende documentar la ocupación y usos de esta parte de la necrópolis a lo largo de un dilatado periodo de tiempo y, a la vez, entender los monumentos dentro de la topografía y el paisaje, además de buscar posibles relaciones entre ellos. Sus informes arqueológicos se han ido publicando sucesivamente en la revista Mitteilungen des Deutschen Archäologischen Instituts, Abteilung Kairo, a los que se suman tres monografías de D. Polz como editor o autor principal: Die Pyramidenanlage des Königs Nub-Cheper-Re Intef in Dra Abu el-Naga (2003); Der Beginn des Neuen Reiches. Zur Vorgeschichte einer Zeitenwende (2007); Für die Ewigkeit geschaffen. Die Särge des Imeni und der Geheset (2007).