31 de enero 2026

 

Las ponencias del workshop duraron dos días completos, jueves y viernes, que eran festivo en Egipto. Al día siguiente, el sábado, solicitamos permiso y organizamos un “tour” por Dra Abu el-Naga Norte. Nos juntamos más de cincuenta personas, y fuimos de un yacimiento a otro como si fuéramos los sacerdotes de Amón de la dinastía XXI revisando las tumbas reales para comprobar el estado en el que se encontraban. Comenzamos con la concesión del equipo egipcio, unos metros más al norte de nuestra zona. Ellos llevan excavando desde 2017, pero sus campañas son de seis meses, por lo que en pocos años han sacado a la luz varias tumbas del Reino Medio reutilizadas a comienzos de la dinastía XVIII. Una de ellas tiene una fachada de pilares de unos cincuenta metros de anchura, y sobre los pilares se han representado todo tipo de escenas de talleres, transporte de bloques de piedra y otros temas, de una calidad excepcional. Además, nos mostraron el pozo funerario del visir Ankhu y varias capillas de ofrendas de la dinastía XIII. Su yacimiento es el que más se parece al nuestro, pues está a la misma altura de la ladera.

Luego visitamos la entrada a la tumba de la misión italiana, que tiene la pirámide del rey Nubkheperra Intef justo encima. De ahí caminamos a nuestro yacimiento, para mostrar al grupo desde la réplica del jardín funerario de la dinastía XII, a las capillas de ofrendas y pozos funerarios del Segundo Periodo Intermedio. Repasamos sobre el terreno las hipótesis que planteé en mi ponencia sobre las orientaciones de capillas y pozos, o las posibles razones que le llevaron a Djehuty a ubicar aquí su tumba y no, como hicieron sus colegas, más cerca del templo funerario de la reina en Deir el-Bahari.

Desde la tumba de Djehuty, subimos un poco para visitar una de las tumbas del equipo de la universidad australiana de Macquarie, con decoración pintada, de finales de la dinastía XVIII. A pesar del calor, nos aventuramos todos a subir hasta arriba del todo, donde se ubica el monasterio copto de San Paulos, también conocido como Deri el-Bahit. Ina y Tomas nos explicaron detalles del monasterio y de las rutas de caravanas que pasaban por el wadi. La vista del valle y del desierto desde arriba es impresionante. Al bajar, la última parada era la tumba en la que trabaja el equipo de la universidad americana de Menfis. La tumba es pequeña, de época ramésida, pero con detalles muy singulares. Estuvimos deambulando por la necrópolis de nueve a dos, y clausuramos el workshop con una comida en casa a la que asistieron unas cien personas. No sé cómo conseguimos que todos comieran, bebieran y se fueran super contentos. Han sido tres días muy especiales, en los que ha reinado el buen ambiente y la camaradería.