29 y 30 de enero 2026

El jueves y viernes ha tenido lugar el workshop internacional “Dra Abu el-Naga: funerary rituals and living strategies”. Ha resultado todo un éxito, en todos los sentidos. El día de la inauguración había unos doscientos asistentes y al día siguiente éramos unos cien. Abrió el congreso Abdelgafar Wagdi, director del Servicio de Antigüedades de toda el área de Luxor, y la primera ponencia corrió a cargo de Bahaa Gaber, director del West Bank y, a la vez, responsable de las excavaciones de la misión egipcia en Dra Abu el-Naga, tan solo a unos metros más al norte de nuestra concesión. La misión egipcia presentó tres ponencias, una centrada en las tumbas decoradas del Reino Nuevo, que son una joya, y otras dos en las evidencias de la dinastía XIII. Estas dos últimas, que corrieron a cargo de Mohamed Beabesh y Ahmed Tayeb, fueron de especial relevancia para nosotros, pues tanto ellos como nosotros estamos dándonos cuenta cada vez más de la fuerte presencia de enterramientos en esta época, alrededor del 1750 a. C., lo que se denomina “Reino Medio tardío”. Ellos descubrieron hace unos años el sarcófago del visir Ankhu y de su asistente, pero también han sacado a la luz capillas de adobe y abundante cerámica, como nosotros.

La misión australiana, que trabaja un poco más arriba de la colina, presentó tres ponencias centradas en las tumbas que excavaron, documentaron y restauraron, y en las que tienen ahora entre manos. Una es de finales de la dinastía XVIII, y las otras de época ramésida. Todos parecemos estar de acuerdo en que las tumbas más antiguas parecen estar en la zona de abajo y, a medida que pasa el tiempo, se tiende a ir subiendo la colina. Esto es una simplificación de la realidad, pues, por ejemplo, la misión americana de la Universidad de Menfis trabaja en una tumba de época ramésida que está situada al pie de la colina.

La misión italiana lleva varios años sin excavar, pero este año han regresado a su concesión con un nuevo director. Presentaron dos ponencias: una sobre su última campaña y otra sobre el tesoro de la reina Ahhotep, hallado en Dra Abu el-Naga Norte a mediados del siglo XIX, pero que nunca se llegó a estudiar en profundidad. Ellos trabajan en una tumba al pie de la colina, justo por debajo de la pirámide del rey Nubkheperra Intef. En la cima de la colina de Dra Abu el-Naga se encuentra el monasterio copto de San Paulos, conocido como Deir el-Bakhit, uno de los más grandes de la zona. Su ubicación le permitía controlar la ruta de caravanas que circulaba por el wadi conocido como “Farshut road”. Una misión austriaco-alemana excava allí desde hace años, y en el workshop presentó dos ponencias.

El workshop se ha caracterizado por un ambiente extremadamente cordial y todos los asistentes manifestaban constantemente su alegría de que una reunión así se hubiera organizado en Luxor y que se fomentara la colaboración entre equipos arqueológicos, compartir hallazgos y discutir problemas comunes. El Proyecto Djehuty presentó tres ponencias. Zulema habló de los depósitos de cerámica de finales de la dinastía XVII y comienzos de la XVIII, que más o menos consistían en unas 3.000 vasijas. Su presencia, indirectamente, testimonia el culto que se llevó a cabo durante años, a través de ofrendas, la mayoría florales. No se sabe muy bien cuál era exactamente el motivo, el monumento o la persona en cuestión, pero sí puede deducirse que algo de aquí, o la zona en sí misma, era considerado digno de veneración.

Cisco habló sobre la reutilización de las tumbas de la dinastía XVIII en el siglo II a. C. para depositar miles de momias de animales, sobre todo ibis y halcones. Esta zona de la necrópolis se convirtió en una inmensa catacumba, y la pregunta es por qué aquí. Sea cual sea la razón, lo que la existencia de la catacumba parece indicar, igual que años antes las cerámicas, es que esta zona de Dra Abu el-Naga seguía siendo considerada especialmente sagrada en el siglo II a. C.

Por último, hablé de la orientación de los pozos y capillas del Segundo Periodo Intermedio, de los indicios de la posible existencia de pirámides reales construidas en adobe más arriba en la colina y de pequeñas pirámides que coronan la entrada de algunas tumbas de nobles. Además, me interesaba recalcar que la dinastía XIII está cada vez más presente en nuestro yacimiento y que las similitudes entre los rituales y el “urbanismo” de la necrópolis de Tebas y de la necrópolis de Abidos son mayores de lo que pudiera parecer.