29 enero 2012

Hoy ha sido el cumpleaños de María José, y nos ha traído suerte. En el sector 10, José Miguel ha comenzando la mañana hallando los pies de un shabti de piedra caliza con el texto inscrito en líneas horizontales. La figurilla habría sido de gran tamaño, de unos treinta centímetros. Por suerte, la parte de la inscripción que se conserva incluye el nombre del propietario, “el escriba Ay”. El nombre coincide con el del propietario de una serie de conos funerarios cuadrangulares que nos han salido por todo el yacimiento y que, precisamente hoy, hemos hallado uno junto a la tumba de Baki. La diferencia es que en los conos funerarios el tal Ay dice ser “supervisor de los tejedores”, pero eso no excluye la posibilidad de que se trate del mismo personaje.

Pero ahí no ha acabado la cosa. Poco tiempo después, en la cuadrícula de al lado, el equipo de José Miguel ha hallado un fragmento de relieve que proviene del pasillo de la tumba de Djehuty, nada más y nada menos que de la escena del ritual de la Apertura de la Boca sobre la momia, que tanto le gusta a José Miguel y tanto tiempo ha dedicado a su estudio. Lo bonito ha sido cuando ha cogido el fragmento, ha entrado en la tumba y lo ha encajado en el lugar exacto de donde se desprendió, en los pasajes dedicados al sacrificio de un bóvido. Poder ir reconstruyendo paso a paso el monumento de Djehuty gracias a pequeños hallazgos como este producen una gran emoción y compensa todos los esfuerzos y dificultades. Y seguro que Djehuty nos lo agradecerá.

Hery, celoso, no ha querido ser menos que Djehuty y también él tenía su regalo escondido para celebrar el cumpleaños de María José. Kamal y Salem dedicaron las dos primeras horas de la mañana a limpiar bien el fondo del pozo funerario para que Pito y el mudir pudieran sacar las fotos “oficiales”. Mientras tanto, arriba, Roxie y Gema habían estado analizando y limpiando los restos humanos en la esquina norte/oeste de la cámara más interna, en la sala del pilar. Y cuando Kamal y Salem comenzaron a excavar los diez centímetros de tierra que quedaban debajo de éstos hasta llegar al suelo, hallaron junto a la pared del fondo una pequeña figurilla de bronce del dios Osiris. La calidad es excepcional, teniendo perfectamente detallada la corona blanca entre las dos plumas de avestruz, el flagelo y el bastón-aut de pastor, y se corresponde bien con otros objetos de bronce (pulseritas, anillos y un pebetero) que hemos hallado aquí y en la vecina tumba intermedia (–399–) asociados a la incineración de huesos humanos.