La excavación en la cata continua, profundizando en las oquedades que se abren en la roca madre. En los momentos más delicados o difíciles el rais Alí toma las riendas, asistido por su mano derecha, Sayed. En algunos lugares la tierra es muy fina, consecuencia de alguna riada, y está muy apelmazada. Ayer encontramos algunos fragmentos de cerámica, lo que nos hace albergar alguna esperanza.
Mientras tanto, en el pozo funerario de Djehuty, hemos descendido ya a 4 metros de profundidad. Aunque Yuma y Nayar suben y bajan con facilidad utilizando las muescas en las paredes que en su día utilizaron los antiguos egipcios, hemos instalado una escalera de madera para nosotros.
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Alí y Sayed profundizan en el suelo del patio de Djehuty.
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Yuma y Nayar dentro del pozo de Djehuty.
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La escalera se hace ya necesaria a 4 metros de profundidad.
José Miguel supervisa dos grupos en la sala transversal de la tumba intermedia. Poco a poco vamos recuperando algunos fragmentos de relieve que en su día decoraron las paredes del pasillo de Djehuty.
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Kamal y Sayed en la tumba intermedia.
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La segunda pareja de la tumba intermedia, Mohamed y Ali.
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Cuaderno de cestería de Pía.
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Gemma revisa los pies de un ataúd pintado hallado hace dos años
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Andrés recompone las jambas de una de las puertas de la tumba de Djehuty.
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María José y Elena con montones de cerámica sobre la mesa.
En el patio de Djehuty, Andrés tiene montado el cajón de arena para colocar los bloques de piedra con relieve y poder ir recomponiendo las inscripciones de la tumba que están dañadas. En la jaima, Pía y Ana siguen trabajando con la cestería, y María José y Elena con la cerámica.


