28 enero 2008

La excavación en la cata continua, profundizando en las oquedades que se abren en la roca madre. En los momentos más delicados o difíciles el rais Alí toma las riendas, asistido por su mano derecha, Sayed. En algunos lugares la tierra es muy fina, consecuencia de alguna riada, y está muy apelmazada. Ayer encontramos algunos fragmentos de cerámica, lo que nos hace albergar alguna esperanza.

Mientras tanto, en el pozo funerario de Djehuty, hemos descendido ya a 4 metros de profundidad. Aunque Yuma y Nayar suben y bajan con facilidad utilizando las muescas en las paredes que en su día utilizaron los antiguos egipcios, hemos instalado una escalera de madera para nosotros.

José Miguel supervisa dos grupos en la sala transversal de la tumba intermedia. Poco a poco vamos recuperando algunos fragmentos de relieve que en su día decoraron las paredes del pasillo de Djehuty.

En el patio de Djehuty, Andrés tiene montado el cajón de arena para colocar los bloques de piedra con relieve y poder ir recomponiendo las inscripciones de la tumba que están dañadas. En la jaima, Pía y Ana siguen trabajando con la cestería, y María José y Elena con la cerámica.