22 enero 2012

El trabajo en el yacimiento avanza a buen ritmo en los distintos frentes abiertos. En la excavación del paso de la tumba de Hery a Baki, junto a las escaleras, estamos sacando a la luz otro individuo y, junto a él, un revuelto de objetos varios, entre los que se encuentra un fragmento de la pared del pasillo de la tumba de Hery, un tablón de ataúd y una tapa de cerámica pintada de un vaso canopo de mediados de la dinastía XVIII. El acceso a la galería subterránea, que se adentra en la montaña por debajo de la tumba de Baki, cada vez se ve más grande, ya nos podemos asomar dentro, pero todavía tendremos que esperar un par de días para poder pasar a su interior.

Curro se encarga de inventariar todo el material hallado en los distintos sectores que excavamos y, además, hace fichas de las piezas más relevantes, sobre todo de las que tienen inscripción. Y dentro de la tumba de Djehuty, ni que decir tiene que el trabajo de Nieves, Khaled, Ahmed y Mohamed ya luce con luz propia, y los colores originales que se aplicaron sobre las figuras en relieve ahora pueden apreciarse en todo su esplendor.

Por la tarde, el mudir impartió una conferencia en el auditorio del Museo de la Momificación, sobre el trabajo arqueológico, epigráfico y de documentación de la tumba de Hery. Casi nadie había oído hablar hasta ahora de la tumba de Hery y todos quedaron sorprendidos por la calidad y los detalles del relieve. La conferencia pretendía hace hincapié en el trabajo de investigación que se realiza el resto del año en el que no estamos excavando, que incluye visitar archivos, dibujar inscripciones en el ordenador, buscar paralelos y, en el caso de Hery, buscar por museos fragmentos robados de las paredes.