22 de enero 2026

La excavación en la cima de la colina avanza ahora a buen ritmo. Los perfiles del corte de arriba del todo muestran muy bien la secuencia estratigráfica. Debajo de una capa gris con mucha paja, hay un estrato de revuelto con bastante cerámica de época muy diversas, y en el estrato inferior la cerámica es ya más uniforme, casi toda datable en la dinastía XVIII. Hemos sacado a la luz un extremo de una construcción en adobe, que parece tener un pequeño nicho para empotrar una estela. No se puede ver todavía en qué consiste la estructura, pero pudiera ser una capilla de ofrendas como las de abajo del todo.

Zulema, María y Pía se han ido a media mañana al almacén. Pía está preparando un libro sobre las cestas que hemos ido hallando en las excavaciones del proyecto, mientras que Zulema y María están estudiando las cerámicas del gran depósito que hallamos hace años en el Sector 10, y que documentan muy bien el carácter sagrado que tuvo la zona durante bastante tiempo.

A la vez que excavamos, estamos ultimando ya los detalles de la organización del workshop que comenzará el jueves de la semana que viene. Por suerte, los americanos nos están echando una mano con la logística y también con la financiación de los gastos. Hoy ha hecho mucho calor, incluso por la noche, lo que nos ha permitido cenar tranquilamente en la azotea de la casa, contemplando la montaña tebana iluminada.