Hoy ya empezamos la recogida y mañana cerramos la campaña. Estos son los días más tristones. Quedamos ya muy pocos, solo ocho, y los trabajadores egipcios van desmontando las jaimas con pocas ganas. Incluso Tutu nota el bajón emocional y se vuelve más tranquilo, apagado. Alí, sin embargo, anima el cotarro dando gritos aquí y allá, tratando de que todo quede bien cerrado y listo para el año que viene. Hoy comienzan las despedidas, de nuestros trabajadores y de los jefes del Servicio de Antigüedades de la zona. También hay que hacer el papeleo de cierre y entregar un informe preliminar de lo que hemos hecho en estos casi dos meses. Son días de sentimientos encontrados. El tiempo se ha pasado volando, pero, a la vez, nos ha dejado una profunda huella.
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Vista de la montaña desde la terraza de la casa.
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Vista desde arriba de la colina, con la capilla de adobe en primer término.
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La capilla es pequeña, pero muy interesante y puede ayudar a apoyar algunas hipótesis.
Ahora nos acordamos de cuando tomamos una muestra para hacer análisis de C14 del ataúd de la chica del collar, expuesto en una vitrina del Museo de Luxor. Así conocimos a su nuevo director. Recordamos el workshop, que nos mantuvo ocupados tres días de principio a fin. Inevitable sonreir al recordar los primeros días del “tobogán” y la frustración de que no funcionaba como esperábamos.
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Joana toma fotografías para hacer la fotogrametría de la Capilla Ramésida.
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Las autoridades locales se acercan a ver los cráneos de cocodrilo y despedirse de nosotros.
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Tutu busca siempre estar bien acompañado.
A los miembros del equipo que se han incorporado por primera vez este año, les damos las gracias de forma especial, y también a los veteranos. Juventud y veteranía son la combinación necesaria para que el proyecto marche por buen camino. Agradecemos de todo corazón a todos los que nos habéis apoyado económicamente para sacar la campaña adelante, y a los que nos seguís por este Diario y por otros medios. Mil gracias a todos y ¡Ramadán Karim!


