Hoy, comienzo de semana, hemos contratado a veinte trabajadores más, por lo que ya tenemos cincuenta contratados. Esta mañana hemos abierto un área nueva de excavación en el patio de entrada a la tumba de Djehuty. El objetivo es tantear la posibilidad de que haya otros enterramientos de la dinastía XI, quinientos años antes de Djehuty, junto al lugar donde encontramos hace un par de años el ataúd de “Valentina” y de Iqer. Lo cierto es que el terreno es irregular y en esta zona no hemos alcanzado la roca madre. Ya veremos si también este año la suerte nos acompaña.
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Pía maneja la tabla de colores Münsel para definir el color del ataúd de Iqer.
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Nieves limpiando y consolidando las paredes de Djehuty.
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Elena dibuja cerámica dentro de la jaima grande.
En el pozo junto a la estatua de Djehuty, Kamal y Salem han descendido ya casi dos metros. Han salido a la luz un fragmento de la estatua y dos bloques con inscripción, y poco más. Mientras Gema controla la excavación del pozo funerario, Carlos sigue arriba, por encima de la tumba de Hery, descendiendo lentamente.
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Curro y Angie seleccionan y clasifican el material.
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Taalat reparte el té en la excavación.
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El rais Alí Farouk controla a los trabajadores.
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El mudir toma notas en su cuaderno de excavación.
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Entrada a Medinet Habu al atardecer.
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Restringido el paso.
Nieves y Abd el-Khakim han estado toda la mañana limpiando y consolidando las paredes de la cámara más interna de la tumba de Djehuty y estatuas de Djehuty y sus padres. Pía, por su parte, ha estado dedicada a la restauración de los tablones del ataúd de Iqer. No muy lejos de la pequeña jaima de restauración, Mohamed Farouk ha extendido sobre varias esteras los fragmentos de cerámica que hallamos el año pasado dentro de la antecámara del pozo de Djehuty, con la esperanza de poder completar alguna vasija. Y dentro de la jaima grande, Curro y Angie siguen trabajando con los materiales, buscando algunas de las piezas que queremos volver a estudiar y fotografiar.


