El primer viernes de la temporada nos lo hemos tomado tranquilo. Un grupo se ha ido a visitar Deir el-Medina, para terminar visitando algunas de las tumbas de los nobles de Qurna. A media mañana, Pía, Nieves y Curro han cruzado a la otra orilla para, ayudados por Omar y Kamal, comprarse unas bicicletas; bicicletas de las de antes, sin marchas, ni amortiguadores… Su plan es ir y volver del yacimiento en bici. ¡Luxor rejuvenece!.
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Pía con el dueño del puesto de libros en Deir el-Medina.
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Templo de Deir el-Medina, con el gran agujero de los ostraca en primer plano.
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Cebollas con anchoa a la brasa.
De aperitivo, una cerveza con patatas fritas en el Mohamed, la primera del año. Para romper la rutina, hoy organizamos comida española arriba, en la Harwa. Además de cortar algo del embutido que nos hemos traído, acompañado por un queso egipcio, Joan cocinó a la brasa unas estupendas cebollas con aceite de oliva y anchoa, y Carlos una pata de pulpo.
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Los nuevos ciclistas del West Bank.
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Modelo de bici “Excavator 2.0”.
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De aperitivo en el Mohamed.
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Vista del Marsam desde el campo de cultivo.
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Palmeras del patio del Marsam.
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Atardecer a la espalda de los Colosos de Memnon.
Por la tarde, para no perder el ritmo, la Harwa se convirtió en lugar de trabajo. Alí tampoco descansó del todo. Por la mañana se fue al mercado de Luxor para contactar con un taller de soldadura y encargarles la estructura de hierro que pretendemos introducir en la cámara sepulcral de Djehuty para asegurar y apuntalar el techo. El jefe del taller es cristiano, Girgis, por lo que trabajarán en ello el mismo viernes y el sábado, para tenerlo listo el domingo a primera hora. Después de comer, Alí cruzó al West Bank para ir con el mudir a visitar a Cristian Leblanc en su casa, más allá de Malqata. Él es investigador del CNRS francés, director de la misión que trabaja en el Rameseum, y su casa y centro de la misión es un oasis de tranquilidad.


