15 enero 2003

Trabajo de campo

Todo estaba preparado desde muy temprano. Mohamed el-Bialy apareció en su oficina a las nueve y media, pero ahora el que faltaba era Ali el-Asfar, el nuevo director del West Bank, que también tenía que firmar los papeles oficiales para comenzar la segunda campaña de excavación. Además, desde El Cairo tenían que confirmar al inspector que nos habían asignado, por lo que José Manuel terminó teniendo que cruzar el Nilo para ir a la oficina principal del Servicio de Antigüedades en Luxor.

En fin, el caso es que sobre las doce estaba ya todo listo para abrir de nuevo la tumba de Djehuty. Ibrahim Suleiman escribió en el registro oficial los pormenores del evento, ante la mirada atenta de nuestro inspector para la campaña 2003, Mahmoud, alias “Khufu”, un hombre alto y delgado, de amplia sonrisa y extraordinariamente amable y dispuesto.

Todo estaba en su sitio dentro de la tumba, incluso la “trampa” que colocaron Alicia y Antonio el último día de la pasada campaña. Los testigos que colocamos en las grietas de las paredes tampoco mostraban cambios. Montse se apresuró a tomar datos sobre la temperatura y la humedad relativa en distintos puntos de la tumba, y colocó en lugares estratégicos varios termohigrómetros.

El material de trabajo que se había dejado dentro de la tumba se sacó al exterior. Ali fue levantando una por una las esteras que colocamos en el suelo del vestíbulo, para comprobar que no había ningún escorpión agazapado, ni algún agujero extraño. Marga, Andrés y Jose Lull, montaron fuera la jaima, mientras ocho obreros egipcios se apresuraban a retirar la basura que se había colado en el yacimiento en nuestra ausencia.

Los arquitectos, Carlos y Juan, junto con Montse, la restauradora, Alicia y José Manuel emprendieron una primera inspección del interior de las tumbas. El estado del techo es lo que más preocupa, sobre todo en la cámara más interna de la tumba de Djehuty. No sólo por los dos agujeros que vomitan tierra y piedras llenando la habitación casi hasta el techo, sino porque, además, algunas de las grietas describen arcos naturales de descarga que hacen peligrar la sujección de algunas partes de la roca. Juan y Carlos iban asimilando las dificultades que entraña hacer una planimetría en un laberinto subterráneo, lleno de obstáculos y perfiles irregulares. Montse alumbraba con su frontal las rarezas de la piedra. Llamó su atención el ennegrecimiento de la cámara más interna de Djehuty, en algunos lugares brillante y hasta pringoso, como si fuera consecuencia de quemar bitumen o algo similar. Observamos juntos los nidos de avispas que se concentran en algunos de los recobecos del techo de la tumba de Hery. Descubrimos pequeñas estalactitas de un color ferruginoso en la tumba de Hery y unas grietas con sales en la tumba situada entre la de Djehuty y la de Hery (TT 399). Iluminando con una de las antorchas eléctricas el pozo de enterramiento de esta última tumba, descubrimos el agujero que señala el comienzo del pasillo hacia la cámara sepulcral.

Trabajo de gabinete

Comimos pasadas las tres y, con el té del postre, discutimos sobre todo lo que tenemos que hacer mañana; sin duda será un día largo e intenso.

José Manuel se fue a Luxor hacia las seis, a cambiar dinero (¡los bancos están abiertos hasta las nueve de la noche!) y hacer unas compras básicas. Ana se ha dedicado a montar y editar el vídeo que hemos filmado de la apertura de la tumba. Gemma ha estado imprimiendo el inventario de los materiales de la pasada campaña, con los que trabajaremos mañana. Marga ha seleccionado y preparado las fotografías de hoy, para introducirlas en el gestor de contenidos de la página web (ahora es la una de la madrugada y todavía sigue enganchada –y yo también-). Montse ha preparado las mezclas de líquidos (Paraloid, etc.) que usará mañana cuando revise el estado de conservación de las piezas halladas la pasada campaña. Además, ha programado las sondas (Hobo) para tomar los datos de temperatura y humedad en las tumbas. Carlos y Juan han estado elucubrando cómo solucionar los problemas de seguridad que plantea la tumba de Djehuty, dibujando croquis y haciendo una lista del material (¡todavía más compras!) que necesitarán para apuntalar. Andrés y José Lull han estado repasando los distintos modelos de fichas (estratigráficas, fotográficas, de materiales, de restauración) y cómo se plantea el trabajo de excavación en el exterior. Alicia, en ausencia de José Manuel, ha ejercido de “mudir” y ha intervenido en las distintas tareas de cada uno, y organizado el botiquín del grupo.

Vida cotidiana