12 de febrero 2026

El día ha amanecido muy claro. Desde casa se veía la montaña nítida, y los globos han levantado el vuelo muy temprano. Da gusto ir a “trabajar” todos los días, pasando por delante de los colosos.

En el yacimiento, la sorpresa ha sido que, al final del día, en la segunda sala de la tumba ramésida, han salido a la superficie dos cráneos de cocodrilo. Ahora se entiende mejor el cierre con adobes de las dos conexiones con la  primera sala de pinturas. ¿Qué hacían aquí? No fueron momificados y la cantidad de huesecillos que hemos encontrado hace pensar que a lo mejor este era su alimento. ¿Mantenían vivos a los cocodrilos en la necrópolis? ¿Para qué? ¿Debían proteger la entrada a la galería o impedir su acceso? Los vecinos egipcios, excavando unos metros más al norte, han encontrado numerosas momias de gatos. ¿Estará aquí una pequeña catacumba dedicada a  cocodrilos? Tal vez hallemos las respuestas a algunas de las preguntas cuando sigamos excavando aquí el sábado.

A pesar de su agresividad y peligrosidad, los cocodrilos suelen despertar simpatías entre la gente. La verdad es que el cráneo impone bastante. Mañana vendrá Salima a ayudar a Ana y a Ibrahim con la excavación de los múltiples huesos. Es muy raro encontrar cocodrilos así, en Tebas, sin un templo cerca…