El día ha amanecido muy claro. Desde casa se veía la montaña nítida, y los globos han levantado el vuelo muy temprano. Da gusto ir a “trabajar” todos los días, pasando por delante de los colosos.
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Amanecer desde la azotea de casa.
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Hoy hacía un día especialmente claro.
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Un día maravilloso para montar en globo.
En el yacimiento, la sorpresa ha sido que, al final del día, en la segunda sala de la tumba ramésida, han salido a la superficie dos cráneos de cocodrilo. Ahora se entiende mejor el cierre con adobes de las dos conexiones con la primera sala de pinturas. ¿Qué hacían aquí? No fueron momificados y la cantidad de huesecillos que hemos encontrado hace pensar que a lo mejor este era su alimento. ¿Mantenían vivos a los cocodrilos en la necrópolis? ¿Para qué? ¿Debían proteger la entrada a la galería o impedir su acceso? Los vecinos egipcios, excavando unos metros más al norte, han encontrado numerosas momias de gatos. ¿Estará aquí una pequeña catacumba dedicada a cocodrilos? Tal vez hallemos las respuestas a algunas de las preguntas cuando sigamos excavando aquí el sábado.
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Ana se prepara para fotografiar el cráneo de un cocodrilo
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Cabeza de cocodrilo de 2.200 años de antigüedad.
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Cabeza de un cocodrilo algo más pequeño que el anterior.
A pesar de su agresividad y peligrosidad, los cocodrilos suelen despertar simpatías entre la gente. La verdad es que el cráneo impone bastante. Mañana vendrá Salima a ayudar a Ana y a Ibrahim con la excavación de los múltiples huesos. Es muy raro encontrar cocodrilos así, en Tebas, sin un templo cerca…


